Iglesia Parroquial San Pedro Apóstol en Buñol

Historia y Arte

Historia de la Parroquia

Imagen de Carlos IIICarlos III

En tiempos de San Juan de Ribera la parroquialidad era aneja a la de siete Aguas, y a causa de la distancia y de las malas vías de comunicación, fue separada y erigida en independiente con la advocación de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo. El templo fue construido en tiempos de Carlos III y se inició su obra en el año 1752. La única puerta de acceso, hoy practicable, al interior del templo se encuentra en el hastial, completamente liso con columnas estriadas y adosadas a la fachada, adornadas por hojas de acanto, de orden compuesto y sosteniendo un frontón triangular.

A la izquierda de la fachada se levanta la airosa torre campanario, de tres cuerpos y con una altura de 33 metros, el segundo cuerpo contiene los vanos de las campanas y el tercero semeja una torrecilla rematada con veleta de hierro representando una cruz y la silueta del titular de la parroquia San Pedro Apóstol.

Foto del temploFoto del templo

La planta del templo es de cruz latina con tres naves de unos 30 mt. de profundidad. Las naves laterales, están divididas en cuatro capillitas de unos 8 metros cuadrados cada una, abovedadas por pequeñas cúpulas semiesféricas, sostenidas por cuatro arcos entrecruzados, entre los que se abren a modo de cuatro lunetos por medio de trompas y por los que se ilumina el interior del templo. La forma semiesférica sobre planta cuadrada fue muy bien resuelta por medio de pechinas.

Vista general de Buñol
Vista general de Buñol

La nave central, de una anchura de seis metros, tiene una bóveda de medio cañón reforzada por cuatro arcos fajones y otros cuatro arcos de medio punto, sobre pilares de estilo corintio que la separan a lo largo de las naves laterales.

El crucero repite, con mayor amplitud lógicamente, los elementos de las capillitas antes citadas, todo lo cual le confiere una unidad de estilo y belleza muy elogiables. Las pechinas, así como el casquete cóncavo de la cúpula, se encuentran revestidos de alusivos a la vida de San Pedro: Vocación y entrega de las llaves, curación del tullido en la puerta hermosa, liberado de las cadenas en la cárcel y condena a muerte con la cruz invertida. En el medio cañón del Altar mayor se reproduce la Asunción de la Virgen.

« Es tradición en Buñol que el pintor y los escultores recabaran la colaboración de la gente de la tierra para que posaran como modelos »

En la nave lateral izquierda se encuentra la subida a la torre y la Capilla de la Comunión, en la que se insinúan tres naves pequeñas con arcadas de medio punto y rematada la central con una semiesfera. Esta Capilla está toda ella lujosamente decorada, con alto valor pictórico y escultórico, formando un armónico conjunto de elementos artísticos en su limitado espacio.

Puerta del Palacio de las Aguas de Hipólito Rovira & Ignacio VergaraObra de Ignacio Vergara

En el Altar de la Capilla de la Comunión, figura la Virgen del Rosario, obra de Ignacio Vergara, lo mismo que el San Joaquín situado en un lateral. Completan este valioso conjunto escultórico, Santa Ana, un Ecce Homo y una Virgen de los Dolores.

La pintura de calidad contrastada entre si se centra en la mencionada Capilla de la Comunión pues tenemos, en la bóveda que se aborda el tema de la Eucaristía de la Virgen. En la cúpula el Apocalipsis, según la visión que tuvo San Juan del Cordero Inmaculado. En las pechinas se representa a Noé con el Arca, a Sansón, a Isaac y al sacerdote Melquisedech. El fresco más logrado se esconde en la penumbra, en la parte cóncava del ábside y su tema es la lluvia del Maná en el desierto. Son obra de Luis Antonio Planes, al igual que las pinturas de las pechinas de la nave central de la iglesia y de las del arco abovedado del techo del presbiterio.

« La obra más valiosa del templo es San José.
Es obra muy meritoria, también de Ignacio Vergara »
San José de Ignacio VergaraSan José

La obra más valiosa del templo es, sin duda alguna, San José. Es obra muy meritoria, también de Ignacio Vergara. Está colocado en la nave lateral derecha y aparece en plena contorsión de cuerpo y manifiesto movimiento de ropaje, llevando, lleno de gozo, reflejado en el rostro, al Niño Jesús, arrodillado sobre unas nubes, de donde salen unas cabezas de ángeles con los hombros trasformados en alas incipientes.

Hay además, un Cristo Yacente, de cabeza antigua, posiblemente también de Vergara y al que el escultor Hervás esculpió el cuerpo.

Antiguo Altar MayorAntiguo Altar Mayor

Completan el tesoro escultórico del templo el San Pedro del Altar Mayor, Nuestra Señora de los Desamparados, Sagrado Corazón, Virgen del Carmen, San Venancio, San Luis, San Antonio Abad, Cristo Crucificado y un San Francisco de Paula, todos ellos obras de Hervas, Rodilla, Esteve, Teruel, Serra, etc.,

Otras de menos valor, S. Blas, Santa Rita, S. Antonio de Padua y S.Roque, o sea, un verdadero muestrario de primera calidad de la imaginería de la escuela valenciana. En suma, un conjunto arquitectónico, muy representativo de la construcción religiosa en una época determinada (s. XVIII) y un contenido escultórico-pictórico que representa muy dignamente la pintura y la escultura de tres siglos en la historia del arte valenciano.

Datos del autor de las pinturas murales

Imagen de Luis PlanesCapilla de la Comunión

Luis Planes (Valencia, 1745-1821) es el autor de los frescos tanto del altar mayor, crucero, como de la capilla de la Comunión. Es el autor conocido de las pinturas de la parroquia de Cheste y los mercedarios de Utiel y su fama se debe a los que realizó en la iglesia de la cartuja de Porta Coeli. A la influencia de José Vergara no pudo sustraerse Luis Planes quien, en su condición de copista de algunas obras de Corrado Giaquinto, durante su estancia en Madrid, pudo transmitir a Vergara algunas de las novedades introducidas en España por el pintor molfetés.

Logró emular a Vergara en la corrección del dibujo y su colorido. Este nivel artístico le permitió compartir con Vergara el encargo de realizar algunos de los lienzos de las nuevas capillas de la Catedral de Valencia, así como compartir con José Camarón, la realización de una de las tres pinturas del baptisterio de la catedral de Palma de Mallorca, concretamente el lienzo «del Bautismo de Cristo».

A la muerte de José Vergara, le sucedió Planes en el cargo de director de pintura de la Academia de san Carlos, pudiendo sobresalir ya sin la presencia de éste, pero teniendo que contender con Vicente López.