En las fiestas de la Dedicación de la nueva Iglesia de la villa de Buñol, su pueblo, el 14 de Agosto de 1769
Proclamaverunt voce magna collaudantes Dominum in suscitatione Domus Domini. (3.Esdra 5.62)
1. Patricios míos, ¿a qué viene el estrépito de tan vanidosas fiestas? ¿a qué fin se dirigen estos brillantes solemnes cultos? ¿Acompañados de tanto júbilo, y alegría, de tan acordes melodías de sonoras suaves músicas, cosa nunca vista, ni oída en este pueblo? Si es porque se ha concluido esta Iglesia nueva, y qué motivo es este para celebrarse con obsequios sagrados? Que se instituyan fiestas en honra y gloria de Dios de la Virgen y los Santos es muy debido, pero celebrarse porque se ha fabricado un templo compuesto solamente de los toscos groseros materiales de piedras, arena, cal y yeso es un motivo impropio, y muy extraño.
2. Pero no, no es extraño dice nuestro gran Arzobispo de Valencia. S. Tomás de Villanueva, no es impropio el celebrarse fiesta de dedicación de la Iglesia porque ella dice el Sto. Prelado es una solemnidad no solo sagrada, sino más antigua, que todas las fiestas instituidas en obsequio de Jesucristo, de la Virgen María, y de los Santos. Muchos siglos antes de nacer nuestro Redentor se celebraba ya esta fiesta en Jerusalén con aprobación manifiesta del mismo Dios, porque no solo enviaba fuego del cielo visiblemente para consumir las victimas, si que su Magnanimidad asistía a esta sagrada función, bien, que ocultando su grandeza bajo el velo cándido de una niebla. ¿Y quién no sabe, que también nuestro Divino Maestro concurría a Jerusalén para honrar con su asistencia la fiesta de dedicación de aquel tan celebrado Templo?
3. De aquí nace que la Iglesia nuestra madre no solo ha ordenado grados, ritos y ceremonias para bendecir y consagrar los Templos lo que instituyó S. Silvestre I, según refiere S. Atanasio, si que ha dispuesto bien misa propia, y oficio con octava de la dedicación de la Iglesia, lo que no acostumbra hacer sino en las festividades superiores, según consta en la Epístola de S. Felipe IV, y en el Decreto de Gracia (de consacrat dist. T. cap. 17)
4. Y era muy debido, que así lo dispusiera la Sta. Iglesia porque si en la antigua ley todo lo que era sombra, y figura de nuestros templos se santificaba por disposición de Dios con sagradas ceremonias, como lo hizo Jacob ungiendo con aceite aquella misteriosa piedra de Betel (Génes. 28) como lo ejecutó Moisés por orden de Dios con el Tabernáculo, con el altar del holocausto, y con los vasos destinados para los sacrificios (Éxodo 40.) Y lo que practicaron también Zorobabel, Esdras, y Judas Macabeo en las restauraciones del Templo de Sión. Mas, más razón era se usasen semejantes ritos en la dedicación de nuestros Templos, puesto que son infinitamente más Santos y Respetables, que los de la Ley antigua.
5. Mas no penséis, que en fuerza de estas ceremonias se comunica a las Iglesias alguna Santidad interior y formal. No Señores, porque ésta solo compete a las criaturas capaces de razón y libertad, como bien advierten los teólogos con el Dr. Angélico: los Templos participan solo una santidad exterior, empero en virtud de ella son santas sus paredes, santas las 12 piedras, santo el pavimento, y santo todo el edificio aunque obra de la industria, y manos de los Hombres.
6. ¿Y por qué (dice S. Bernardo) por qué no llamaré yo Santas estas piedras, que con tanto celo han juntado la religión, y caridad? ¿Por qué no llamaré santo este terreno, que se ha bendecido con tan venerables ceremonias resonando en ellas cánticos suaves en alabanza de Dios sacados de la Sagrada Escritura? ¿Por qué no apellidaré santas estas paredes, que guardan las Reliquias preciosas de los Mártires? Este lugar en donde se juntan los fieles a alabar a Dios, y asisten continuamente los ángeles custodios del templo, y altares haciendo corte al Soberano Monarca Rey de Reyes, que reside sobre este trono tan alto, y poderoso como está en el Cielo?
7. Por esto, oh Sinagoga no, no te envidian nuestras Iglesias la suerte venturosa que tuviste en otro tiempo cuando el mismo Dios estaba empeñado en favorecerte, y ensalzarte, porque ahora, con infinitas más ventajas ostenta en nuestros templos su beneficencia. Te gloriabas y con razón porque guardaste dentro del arca la vara de Moisés, que obró tantas maravillas, pero nosotros tenemos la Sta. Cruz obradora de mayores portentos. Si conservaste en ella por algún tiempo porción del sabroso maná, que llovió en el desierto, nosotros conservamos siempre en nuestras Iglesias este más delicioso celestial maná, que da vida eterna a quien lo come dignamente. Y en lugar de las tablas de la ley, que también guardaste en la arca tenemos nosotros al mismo Divino Legislador.
8. No, no se sacrifican acá en nuestros templos aquellas víctimas groseras de bueyes, vacas, carneros, y otros animales como en vuestra Sinagoga, sino el Divino Cordero inmaculado, que con su Sangre limpia las manchas de nuestras culpas. Y si este Señor comunicó tan gran santidad a su madre amada, porque lo albergó 9 meses en sus entrañas purísimas, si tanta virtud a la Sta. Cruz en la que estuvo pendiente 3 horas; y finalmente tanta gloria al Sto. Sepulcro en donde su cuerpo difunto estuvo 3 días incompletos; ¿qué santidad, qué honor, qué veneración no comunicara a nuestras Iglesias el mismo Señor, que continuamente reside en ellas?
9. Ved pues por cuantos títulos son santos y respetables estos templos, y de esto solo inferiréis cuan grande ha sido la misericordia de Dios para con esta Villa en excitar a sus vecinos a la construcción de esta Iglesia. O! qué alabanzas daban a Dios a voz en grito los del Pueblo (de Israel) en tiempo de Esdras porque se valió de ellos su Majestad para la reedificación del Templo: Proclamaverunt voce magna (dice el sagrado texto) collaudantes Dominum in suscitatione Domus Domini, que son puntualmente las mismas palabras que propuse por tema. ¿Y no será razón, que también los de Buñol piensen en agradecer un favor tan semejante, que les ha dispensado el Cielo?.
10. No ay duda y este es el fruto, que deseo lograr hoy con mi panegírico, inducir a los vecinos de esta villa al agradecimiento debido a su Majestad. Y porque me consta que cuando los Patriarcas, Profetas y Santos Apóstoles les deseaban excitar a los Pueblos al agradecimiento debido a Dios, no encontraban otro medio más poderoso, que acordarles con individualidad la serie de misericordias, que a su Majestad debían; así yo he resuelto seguir este mismo seguro plan; y por esto todo el argumento de mi sermón será manifestar con individualidad las muchas misericordias que Dios ha dispensado a Buñol en la fábrica de esta Iglesia; Esta pues será la idea de mi oración, que ceñiré a un solo punto en el que mostraré y demostraré los muchos favores, que Dios ha hecho a esta villa en la construcción de este Templo. Prefiero esta idea, aunque estéril, a otras muchas más fecundas, que se me han ofrecido por parecerme más ajustada al asunto de la presente solemnidad, y la más propia para excitar vuestra gratitud para con Dios, que es el fin, que me propongo, y deseo.
11. Para que yo lo consiga recurro a vos o sagrado Apóstol Pedro, vos Patriarca mío sois el piloto principal de la nave de esta Iglesia. pues sois el dignísimo Titular de ella, por cuyo motivo deben estar bajo vuestra protección todos sus hijos. Yo soy dos veces hijo vuestro, por el bautismo, que recibí en esa sagrada pila, y por el sacerdocio a que me elevó el Señor, por cuyos dos títulos os ruego humildemente me alcancéis de Dios aquella facundia, y eficacia con que en vuestros sermones ganaste para la nueva Iglesia tantos millares de creyentes. Y vos Me mía, que fuiste templo animado de este mismo Dios patente sobre esas aras, y templo más digno, y agradable a su Majestad que el hermoso Cielo Empíreo alcanzadme para el acierto los convenientes influjos de su gracia ( ).
12. Predicando S. Agustín en una fiesta de dedicación de un templo nuevo decía a su auditorio: Hermanos míos alabemos a Dios con toda alegría de nuestro corazón, porque en la construcción de esta Iglesia ha visitado el Señor vuestro espíritu, ha excitado vuestro afecto, y os ha dado su oportuna ayuda. El Señor ha dado principio a esta fábrica, y su Majestad la ha perfeccionado. Tota cordis alacritate laudemus Dimunum, quoniam ad construendam istam Domum orationis fidelium suorum visitavit animum, excitavit affectum, subrogavit auxilium: hoc omnia ipse cepit, ipse perfecit. (Serm. de temp. in noviss. Edit. 336.)
13. ¿Y no es esto puntualmente lo que Dios ha hecho en Buñol mientras ha durado la fábrica de este Templo? Decidlo vosotros Patricios míos, Ea, confesad ahora lo que antes del año 1755 pasaba en el retrete de vuestro entendimiento, y en el seno oculto de vuestro corazón. Os traía vuestra piedad a este mismo lugar en donde existía entonces la primitiva Iglesia Y (altar) sin la decencia conveniente, informe por su estructura, deformada por su antigüedad, tan pequeña, y reducida, que apenas podía caber la tercera parte del pueblo; al ver, y considerar esto se llenaba vuestro corazón de un sentimiento piadoso y concluíais, que era preciso pensar en fabricarle a Dios otra morada más decente, y de mayor extensión para consuelo de su feligresía.
14. Como el Señor fomentaba estas inspiraciones por el medio suave de toques, y hablas interiores, de cada día crecían más en vuestro corazón estos ansiosos deseos, y así preparaba el Altísimo vuestro espíritu para la Sagrada Empresa. Tenía también en ello mucho interés la honra, y gloria del mismo Dios, porque como la Iglesia es la Esposa amada de Cristo, y esposa de estirpe real, y celeste, no es decente a Su Majestad comparezca con atavíos y adornos despreciables, sino con gala lucida, y brillante correspondiente a la grandeza de su Divino Esposo. Sient Sponsam Ornatam viro suo. Luego correspondía, que el Señor por su mismo honora tomase por empeño y providenciase en Buñol la edificación de una Iglesia Más decente, que la antigua.
15. Así lo decretó su Providencia: Y para que nadie dude, que es obra de su mano ha observado en ella su Majestad el mismo estilo, y método que guardaba en lo antiguo. Entonces para inducir a los Pueblos a efectuar alguna obra solía valerse, o de algún Profeta, o de otro Personaje ilustre, y distinguido. Así se valió de Moisés para inducir a los Israelitas a la fábrica del Tabernáculo, y la Arca, y apenas este Legislador manifestó al pueblo era voluntad divina se hicieran estos artefactos sagrados, vierais, que grandes, y plebeyos sin excepción alguna, ofrecían para la fábrica con prontitud devota oro, plata, metales y otras dádivas preciosas. Las Mujeres con la mayor alegría, y presteza entregaban sus manillas, zarcillos, sortijas, y sus más estimadas joyas, todo con tal abundancia, que los directores de la obra advirtieron a Moisés, que el pueblo ofrecía más de lo que era menester y fue preciso para contenerles prohibir con público bando el entregar más dádivas (Éxodo 36.)
16. Igualmente se valió Dios de David para excitar al pueblo a la fábrica del Templo. Para este fin convoca Cortes el Sto. Monarca, concurren a ellas los Príncipes de Israel, y Judá, los Jefes de las Tribus, los Generales del Ejército, los Tribunos, Centuriones, y Administradores Generales de su Real hacienda; Y estando el Rey sobre el Trono se levanta en pie, desata su lengua, y dirigiendo sus palabras a tan ilustre asamblea les dice: Estadme atentos hermanos míos, y pueblo mío: me ha venido al pensamiento fabricar un templo para colocar en él la Arca de la Alianza, y el escabel o trono de los pies de nuestro Dios, para este fin está aprontado cuanto es menester, porque tengo ya el plan de la obra, que el mismo Dios ha delineado con su mano, y me ha entregado, y en él se manifiesta cual ha de ser el Templo, sus pórticos, sus atrios, sus divisiones; tengo preparada gran cantidad de oro, y plata para el altar, y demás sagrados utensilios; con todo si alguno de vosotros quiere espontáneamente dar alguna cosa para esta fábrica ofrezca a Dios lo que gustare. Movió esta propuesta a los circunstantes en tanta manera, que según refiere el Sagrado texto ofrecieron luego 5 mil talentos de oro; 10 mil talentos de plata, de bronce 18 mil, y 100 mil de yerro; y a más innumerables piedras preciosas (1. cap. 28) así movía el Altísimo los corazones de los pueblos para esta fábricas tan de su agrado.
17. Y ved que de un modo semejante se valió el Señor para inducir a los de Buñol a fabricar este templo. Oíd el caso. Por Octubre del año 1755 enviaron a esta villa un varón apostólico, un nuevo Neemías, el cual vino por obediencia de sus superiores a hacer aquí una Misión; no puedo dejar de nombrarle porque su memoria me causa especial consuelo: era el P. Dr. Joseph Nebot Presbítero de la Congregación de San Felipe Neri de Valencia. Este fervoroso operario en uno de sus sermones insinuó que para gloria de Dios, y bien de este pueblo sería conveniente fabricar un templo más decente, y capaz, a lo que alentó con su acostumbrado celo: fue esto como una ligera insinuación, pero comunicó el Señor tal energía y eficacia a sus palabras, que desde este punto, a la manera que prende el fuego en el pábulo bien preparado, así todos sin excepción se sintieron movidos, y enardecidos en sagrados intensos deseos de dar principio a esta obra, de manera, que ella sola era el asunto de todas las conversaciones, no había casa, corrillo ni estajo en que no se hablase de la hacedera fábrica, y en aquel dichoso momento vieron, que los eclesiásticos, seculares, ricos y pobres inflamados en este deseo confería mutuamente, y con fervorosa piedad tomaban serias medidas para efectuar el proyecto: Y qué era todo esto sino una moción poderosa que venía de Dios, semejante a aquella con que en tiempo de Ciro Rey de Persia excitó el Señor para reedificar el templo a los Príncipes de Judea, a los Sacerdotes y Levitas, y a todo el pueblo, según se lee en el libro 3 de Esdras: Quos excitavit Dominus ascendere, edificare Domum Domini. (Cap 2. vers. 8).
18. Pero ha Dios mío que estos ejemplares que acabo de citar, en vez de consolarme me desalientan, y acobardan, porque bien lejos de encontrarse en Buñol aquellas opulencias, aquellos fondos de riquezas, aquella abundancia de oro, y plata, que hubo en Israel se ven únicamente vestigios deplorables de esterilidad, y pobreza. Salomón pudo fabricar su Templo sin mucha dificultad porque solo su padre David le dejó para la magna obra 2812 millones de ducados de nuestra moneda, suma tan excesiva, que aunque toda se convierta en especie de oro, sería menester para conducirla 2980 carros, aunque cada uno cargase doscientos, y cincuenta mil doblones, según el cómputo del docto Saliano. También sé que a influjos de vuestra gracia levantó innumerables templos a sus expensas el gran Constantino, pero era un Emperador del Oriente y Occidente, rico y poderoso. Y si D. Jaime el Conquistador dedicó 2009 templos en obsequio de la SS Virgen todos saben, que fue uno de los más poderosos Reyes de Aragón, Valencia, Cataluña y Mallorca.
19. Que qué podrán pues hacer los pobres infelices de Buñol, y más cuando a la sazón están arruinados y aniquilados con la falta de cosechas por muchos años, ellos han padecido varios infortunios, y contratiempos, porque muchas veces han visto con dolor talados sus campos con horrorosas tempestades de granizos, y piedra, quemadas, y agostadas las frondosas arboledas de su término con excesivos hielos, y sequedad, sus mieses devoradas por la langosta, o perdidas por otros incidentes, que si bien son plagas enviadas por Vuestra Justicia, o misericordia, no obstante tienen a este lugar en el último, apuro y estrechez.
20. Pero qué! ¿Desconfío yo sabiendo, que la fábrica de esta Iglesia es empeño de aquel Dios poderoso que sabe sacar de las piedras miel, y raudales cristalinos de agua? Si en esta villa hubiera opulencias y riquezas, no brillarían tanto en la obra los influjos del Señor. ¿No crió el cielo, y la tierra de la nada? Pues también dará principio a esta fábrica con un no nada. Porque, ¿qué os parece debió ser la primera limosna, que se ofreció para esta obra? Os llenaréis de admiración, si os lo digo; no fue otra que una espuerta de esparto, que dio un piadoso vecino, que acaso me oye; de este principio tan tenue que se justipreció por un sueldo ha querido el Altísimo resultase toda la grandeza y majestad de esta augusta basílica que ahora admiramos.
21. En los principios, y continuación de esta fábrica se han visto claros indicios, señales manifiestas de que era obra de aquel Dios (próvido) que dispone todas las cosas con orden, y medida, porque en todo el transcurso de ella ha reinado la mejor armonía, y paz entre los vecinos, y si ha habido alguna ligera diferencia de dictámenes todos se fundaban en lo que discurrían sería más conducente para el logro del Santo proyecto, al modo, que san Pedro y san Pablo tuvieron aquella disputa sobre los legales, y cada uno pensaba que su dictamen era más conveniente al establecimiento de la nueva Iglesia. ¿Y no ha sido también efecto de la providencia de Dios, proporcionar, que un vecino secular de Buñol, sin haber cursado las Escuelas formase los planos, y perfiles de este Templo? Y efectivamente así ha sucedido con aprobación y elogios de los más hábiles facultativos.
22. No debo ocultar, que en el principio, y continuación de la obra han habido algunas dificultades, no imaginarias cual los monstruos de la tierra de promisión, sino reales, y graves capaces de amedrentar, y acobardar corazones (constantes), pero todas se han superado con la fe, y confianza en la protección de Dios, como al principio se resolvió derribar totalmente la Iglesia antigua para que la nueva se hiciera con mayor perfección, y comodidad, ocurrió al pronto la (diferencia) acerca el lugar en donde se colocaría interinamente este Soberano Señor Sacramentado, que fuese morada decente a su majestad y a propósito para la concurrencia de los fieles: mas luego se observó le tenía ya preparado la divina providencia, porque de antemano un vecino distinguido de esta villa con el fin de depositar sus cosechas había fabricado un granero muy capaz, y ese Señor, que es trigo de escogidos eligió para sí su morada a modo, que por ser pan vivo quiso nacer en Belén, que se interpreta lugar de pan, como advierte S. Gregorio.
23. Al acordarme yo alguna vez de la actividad profusa con que los vecinos de Buñol casi sin faltar uno, derribaron en muy poco tiempo la Iglesia antigua, y su torre de piedra de sillería, me viene al pensamiento, que si a la sazón de esta maniobra hubieran llegado algunos forasteros, que hubieran dicho al ver la alegría, y júbilo con que todos de mancomún demolían una Iglesia con picos, almádenas, palancas, azadones, ¿qué es esto? ¿Hubieran dicho estamos en tiempo de los primitivos Godos, Vándalos, Alanos, o de otros bárbaros, que con tanta alegría se arruina un templo dedicado al verdadero Dios sin dejar en él piedra sobre piedra al modo que por castigo del Altísimo lo ejecutaron así en el de Jerusalén los soldados de Tito y Vespaciano?
24. Así suelen ser errados los juicios de los hombres, pero Dios, que penetra el fondo del corazón miraba con gusto estos trabajos porque sabía se dirigían a su obsequio. Adelante pues vecinos de Buñol, no os detengáis, daos prisa a la obra, porque ella será larga, dificultosa y de mucho coste. Ante todas cosas para dar extensión al terreno del Templo proyectado será indispensable echar a tierra ocho casas contiguas, y fabricar otras tantas a sus dueños, y de dónde ha de salir luego un importe tan considerable? También será preciso excavar un monte para allanar el terreno, ni se encuentra aquí un San Gregorio Taumaturgo, que le ha retirar con un milagro. El coste de la obra, que se va a emprender importará por lo menos 50 mil pesos, y de dónde ha de salir esta cantidad en un pueblo tan arruinado?
25. ¿Habéis visto las ascuas encendidas en una fragua, que al rociarlas con agua que es su contrario elemento, más se encienden, más se enardecen? ¿Habéis visto alguna vez el fuego prendido en un bosque, cuyos incendios, y llamas crecen, y hacen más rápidos progresos cuanto más recio les combaten las impetuosas ráfagas del viento? Pues de un modo semejante ha sucedido en esta Villa en donde aqua multa non potuerunt extinguere charitatem. Porque cuantas dificultades se han presentado sólo han servido de mayor estímulo para adelantar la empresa.
26. Bien público ha sido en todo el Reino el trabajo grande de Buñol, cuando al tiempo mismo de estar casi concluida la Iglesia se observó y evidenció, que amenazaba ruina. Qué dolor! Haber de derribar por este incidente su hermosa media naranja cuando acababa de hacerse, y haber de echar a tierra también estos 4 postes principales del crucero que mantienen los arcos torales, y las pilastras de las capillas! También perdió el debido perpendículo el frontispicio de la Iglesia, y su pared del costado que mira al oriente, y por tanto era igualmente preciso el repararse. ¿Pero qué? ¿Desmayan por esto mis Patricios? De ninguna manera, porque al temple de la grandeza divina que los fortalece tienen un corazón, no de bronce, y acero, sino de diamante capaz de resistir todos los infortunios por la gloria de Dios: pudiendo por esto decir cada uno mejor que aquel Poeta: Etiam si fractus labatur impavidum me ferient ruina.
27. Sin que mediase culpa alguna de los Artífices permitió Dios este trabajo para que más resplandeciera el influjo de su poder, y porque los de esta Villa con mérito doblado se ocupasen en su obsequio. Ello con el mayor celo, y fervor echan a tierra la cúpula, y las jambas, que han edificado con triplicado gasto porque se han puesto de nuevo materiales de mayor coste, y firmeza. Algunas veces se ve, que los Monarcas emprenden fábricas de Palacios, pero sucede frecuentemente, que ni ellos, ni sus hijos les ven acabados; no así este Alcázar para el Rey de la Gloria, que sobre ser tan costoso se puede decir le ha fabricado dos veces esta pobre Villa en el corto espacio de 14 años incompletos.
28. Lo más admirable es el modo fácil, y suave con que se ha recogido tantos miles para costearle. Tengo por cierto, que ese soberano Señor habrá tenido muchas veces en Buñol el gusto, y complacencia que tuvo en Jerusalén cuando vio a aquella piadosa viuda poner dos tenues monedas en el cepillo de la fábrica del Templo, cuya piedad según refiere S. Marcos (cap.12.v.43) alabó el Redentor, y ensalzó en tanta manera. También muchas veces se han visto es esta Villa algunas piadosas Mujeres, que no teniendo otra cosa para su sustento, que un pan, o algún huevo elegían quedarse sin comer o cenar por ofrecer a Dios para su templo esa corta dádiva a que sólo llegaba su posibilidad. Y cuantas veces, los niños, y niñas de tierna edad con admiración, y consuelo de sus Padres han hecho por sí mismos una cosechita aparte de seda para la fábrica, la que con sus manos inocentes entregaban para este fin con la mayor fidelidad, y alegría. Y quién creyera que también ha dado lucimiento a esta Iglesia el carbón, que ennegrece y es así porque sus conductores por lo común tan pobres se empeñaron en traer de Valencia las tejas barnizadas para la media naranja, y muchas cosas más lo que han cumplido exactamente.
29. Pero en donde parece ha influido más la gracia del Señor es en los corazones del piadoso sexo, vierais, que luego, que se resolvió hacer la obra tomaron tan prudentes medidas para dar y recoger limosnas, que se descubría claramente eran gobernadas por superior numen. Formaron al punto como una república aparte bien ordenada, constituyeron por prefectas a las matronas más distinguidas alternando, y turnando con equidad en los trabajos, y empleos, lo que han observado hasta el fin; y ha sido tal la aplicación, y solicitud con que han dado, y recogido pingües limosnas, que sin esta ayuda aun pasarían muchos años sin concluir esta Iglesia.
30. Omito referir la devota liberalidad con que algunos vecinos distinguidos de esta Villa han concurrido con pingües cantidades para esta obra, porque ellos se contentan con que estas partidas se noten en el registro del cielo; ¿Y quién duda se habrá también escrito en el mismo libro con caracteres de oro la aplicación, sabia conducta y fatigas de los Señores electos de esta fábrica? Pasaré también en silencio el infatigable celo con que ha promovido esta obra el Pastor de esta feligresía. Se conoce ha tenido presente lo que aconseja S. Ambrosio a los sacerdotes: (ma)xime sacerdotibus convenit ornare templum Dei honore congruo ut etiam cultu Dei arila resplendeat. Porque no sólo la ha promovido con exhortaciones fervorosas, con solicitudes continuas, y afanes penosos, si también con limosnas muy considerables.
31. Lo que no puedo dejar de manifestar es la especial misericordia que ha usado Dios en disponer, que dos Príncipes uno temporal, y otro espiritual hayan concurrido a esta fábrica, no sólo con profusiones liberales, si también con su asistencia personal. Nunca se borrará de la memoria de mis patricios aquel dichoso día en que nuestro muy amado Iltre. Sor. Marqués conde atraído de su piedad vino de propósito a poner la primera piedra de este templo, y aunque su fin único era hacer este obsequio al Señor, y consolar al mismo tiempo a sus vasallos, manifestó claramente en este trance con su devoción, y ternura era legítimo, y perfecto imitador de la piedad de sus excelsos Progenitores, de un Pipino Rey de Francia, de su hijo Carlo Magno Emperador de Alemania, y de S. Fernando Rey de España, los cuales erigieron y dedicaron Iglesias sin número al verdadero Dios: como en sus venas late su cesárea, y real sangre igualmente ha heredado con ella la innata, y genial inclinación a todo acto de piedad, con la que en el principio, y continuación de esta obra ha expendido inmensas riquezas, poniendo ahora el colmo de sus liberalidades con un Retablo mayor, y la gran fiesta de (ayer) costeado todo a sus expensas.
32. También dispuso Dios para gloria suya, y consuelo nuestro, que el actual Señor Arzobispo de Valencia viniese a este sitio al principiarse la obra, y así entonces, como ahora en el fin ha dispensado su Iltma. considerables limosnas. Así ha movido el Señor los corazones de aquellas almas afortunadas que se ha dignado servir para esta sagrada obra, y lo ha hecho con impulso tan poderoso, que se puede decir lo que allá se dijo a Moisés; que se ha dado para esta fábrica más de lo que era menester, porque no satisfechos los oferentes en fabricar la Iglesia, que es lo único que se pensó ha pasado más adelante su devoción porque ha resuelto adornarla también con cinco retablos nuevos primorosamente trabajados, con un órgano muy lleno, con indumentos sagrados muy ricos, y otras alhajas preciosas.
33. Ya o dichosos vecinos de Buñol ha llegado el logro de vuestras ansias, pues tenéis concluido el Templo tan deseado en donde podréis a manos llenas recibir indecibles misericordias del Señor. Pobre Daniel, que cautivo en Babilonia era tu mayor sentimiento no poder ver el Templo, y para templar tu pena te contentabas con abrir tres veces cada día una ventana, que caía hacia Jerusalén, y desde allí orabas fervorosamente a tu amado Dios; mas más felices vosotros que con tanta facilidad podéis concurrir a esta Iglesia para adorar al Señor y recibir sus bendiciones. Mas nunca penséis, que esta majestuosa basílica se ha construido en virtud de vuestras fuerzas, porque esto sería como robarle a Dios su gloria pues toda se ha fabricado a influjos de su poder: Dei structura est, Dei edificacio est.
34. Y quién sino su mano invisible ha movido los resortes, con que unánimes han conspirado a esta fábrica grandes, y plebeyos, ricos, y pobres, sacerdotes, mujeres, y niños, y de un modo tan especial como he insinuado en mi oración. Bien, bien se puede decir con S. Agustín, que Dios empezó esta obra, y que su Majestad la ha concluido ipse cepit, ipse perfecit. Cuan agradecidos pues debéis estar a tal misericordia del Señor, que ha movido vuestros corazones, y os ha dado su ayuda para fabricarle esta su casa. Ahora, ahora quisiera yo para excitar vuestra gratitud para con Dios tener el celo de un Pablo, la solidez de un Basilio, la elocuencia de un Crisóstomo, la energía de Saliano, el nervio de un Gerónimo, el espíritu de invectiva de un Tertuliano; pero ha! Que es mucha mi tibieza, mi corazón, no es otro que un carbón apagado insuficiente totalmente para inflamar vuestro espíritu con sagrados deseos de corresponder al Señor. Sólo os podré decir, que el haberse valido Dios de vosotros para fabricarle esta su casa es claro indicio, que aprecia vuestros obsequios, y que os quiere hacer felices, porque cómo es creíble que su Bondad niegue una silla en el Cielo a quien le ha fabricado un palacio en la tierra?
35. Y qué os parece es y será esta sagrada Basílica sino una canal (perene) por la cual comunicará el Señor a vuestras almas continuamente las aguas cristalinas de sus gracias. Ella es según dice S. Buenaventura la piscina sagrada en que se limpian las manchas de las culpas. Ella según S. Juan Damasceno es el puerto seguro, que Dios nos ha puesto en este mar tempestuoso del mundo. Tanquam portus in mari, su ecclesias, in urbibus fixit Deus. En vista pues de tantos favores, que os ha dispensado el Señor en la construcción de esta Iglesia será razón que como allá los del Pueblo de Israel a voz en grito deis alabanzas a Dios. Proclamaverunt voce magna collaudantes Dominum in suscitatione Domus Domini.
36. Sí Dios mío, todo mi auditorio pecho en tierra os bendicen, y alaban por las misericordias que habéis dispensado a los de esta Villa, y yo como tan interesado alternaré con David: Benedicam Dominum in omni tempore, semper la ejus in ore meo; Y alentado también con el conocimiento, que tengo de vuestra bondad infinita, y con las promesas, que hiciste a Salomón de que oiríais las súplicas echas en vuestro templo os reconvengo ahora humildemente con vuestra palabra a favor de mis Patricios.
37. Ellos Señor por el tiempo de esta obra han cooperado con buena voluntad a vuestras inspiraciones; ellos a costa de muchos afanes han construido esta Basílica majestuosa. ¿Y cuantas veces han amasado la cal con el sudor de su rostro? El templo que acaban de hacer no es de plata, como aquellos de Diana, que se refieren en los hechos Apostólicos, pero se puede decir, que es de oro puro de caridad. Con todo conocen que no es correspondiente a vuestra grandeza, pero esperan merezca vuestra aceptación; Y si estuviera en mano de los de esta Villa os fabricarían otro Cielo Empíreo.
38. Por esto os pido Señor os dignéis bendecirles; bendecid sus casas, sus familias, bendecid sus campos, y principalmente sus almas. Bendecid al Jefe espiritual de este Arzobispado, e igualmente a nuestro benéfico Dueño temporal, y a su digna excelsa consorte, que con tanto esmero han empleado su afecto y caudales en obsequio vuestro. Bendecid también a la piadosa viuda, que más afortunada que la que hospedó a Eliseo, os ha tenido hospedado en su casa 13 años; lluevan sobre esta dichosa familia las misericordias, que derramaste sobre la de Obededon solo porque dio albergue por 3 meses a la arca del Testamento. Derramad también la lluvia de vuestras piedades sobre los vecinos difuntos, que concurrieron a esta fábrica, si están detenidos en el purgatorio; hoy Señor es día de gracias logren pues ser trasladados a la gloria; abridles las puertas Vos ó Príncipe de los Apóstoles, y alcanzadnos del Señor auxilios eficaces para que se santifiquen nuestras almas.
39. Sí. Este es el fin, que ha tenido Dios en inspirar la fábrica de esta Iglesia, santificar nuestras almas, que son templos vivos de Dios en los que se complace habitar por gracia; conformémonos pues con los designios amorosos de su Majestad y no perdamos tan oportuna ocasión, tenga ahora mismo una buena estrena esta nave de Iglesia destinada a pescar almas para el Cielo. Domine (diré con S. Pedro) in nomine tuo laxo rete. En vuestro nombre Señor arrojo la red para pescar para el Cielo todos mis oyentes. Pero Santo el que desee ser pieza feliz es preciso entre en las aguas amargas del dolor, y arrepentimiento imitando al Santo Titular, que anegado en lágrimas lloró sin cesar la negación de su Maestro. Si Pedro va adelante, y llora amargamente su culpa, lloremos todos las nuestras, que sin duda son mayores; Y para ello postrados ante este Divino Señor digamos con el mayor dolor Señor mío Jesucristo ( ) dadnos Señor vuestra gracia para que al fin de la vida seamos traslados al templo de la gloria en donde os alabemos por eternidad, de eternidades.
Amén.