En el paseo de San Luis se encuentra la ermita de dicho santo, pequeña capilla de estilo neo-gótico, o mejor dicho seudo-gótico (s. XVIII), trazada por el celebre pintor Brel.
La fachada de frontón de la ermita está flanqueada por dos estilizados pináculos con varios guardapolvos y por la línea de su cornisa corre como remate una graciosa crestería.
En el centro destaca un óculo trebolado y encima de la puerta de arco apuntado con archivolta de yeso, ganchos, cardinas y gablete,
sobresale la figura y filigrana de un relieve de columnitas y arcos que sostiene una imposta tallada.
Al fondo del altar hay un nicho con ventana policromada de cristal, donde está la imagen del Santo. Lleva una aureola de plata labrada y el manto negro recogido en pliegues bajo los brazos; y en sus manos extendidas, el libro y el cáliz que recuerda el clásico y famoso milagro de su frustrado envenenamiento en los años misioneros por las tierras de Colombia.
La actual Ermita de San Luis de Buñol del siglo XIX, tiene una preciosa campana en una espadaña de ladrillo a la cabecera de la ermita, casi escondida ya que la fachada neogótica la tapa desde el frente. Tiene de diámetro 40 cm. con un peso de 37 Kg.
El año de su fundición: 1700ca. El yugo es antiguo de madera.